Carta a Leo, mil locuras por procurar tu aprendizaje

Tú mundo lleno el mío y mí mundo fue el tuyo también, eras tan selectivo como yo.
Querido Leonardo

Carta a Leo, mil locuras por procurar tu aprendizaje.

Los maestros son una base muy importante en la formación de las personas; la mayoría de los maestros nos dejan una enseñanza especial, nos marcan o nos regalan un momento que atesoramos en el corazón.

Alicia es maestra de primaria en el Estado de México, al inicio del ciclo escolar 2018 se encontró con Leonardo y Mónica, quienes le mostrarían una forma distinta de ver el mundo, leer más libros que en su carrera, aprender y re aprender varias cosas, términos y situaciones para sumarse al camino de la inclusión. Al terminar el curso, Alicia no podía dejar pasar la oportunidad de hacerle saber a Leonardo lo importante que fue el conocerlo y que es todo lo que aprendió, decidió plasmarlo en una carta y entregarla a su mamá, Mónica.

Leonardo:

Sé que tal vez hoy no entiendas el valor de estas palabras, sin embargo, quiero que sepas que muy cerca del CAT existió una maestra que nunca se rindió, que tu mamá y ella hicieron mil locuras para procurar tú aprendizaje. Saltamos muros más grandes de los que el presidente norteamericano quería poner en aquella época. Y aguantamos tanto para luchar por la inclusión.

Fuiste un reto muy importante en mí vida. Estudié de más, fui a donde tú mami me mandaba y leí más libros en un ciclo escolar que en los primeros años de mi carrera. Los primeros días no encajaba la teoría con la práctica, sentía que fallaba y de nuevo implementaba más estrategias para captar tú atención. El patio no fue una opción, corrías para perseguir a los gatos y palomas, pero gracias a ello aprendiste a escribir “gato”.

El primer día que sostuviste el lápiz y lograste la escritura guiada fui la docente más feliz del mundo. Tú mundo lleno el mío… Y aunque gritabas y llorabas sin parar por una caja amarilla, sabía que el valor de la pertenencia era tan grande que al terminar solo pedías ser abrazado. Mí mundo fue el tuyo también, abrazabas a quien yo estimaba y eras tan selectivo como yo

Al leer tus primeras palabras supe que todo el material elaborado había valido la pena, pero sabía que los calzoncillos hasta las rodillas no era lo correcto al salir del baño y buscábamos los pictogramas adecuados para forjar una conducta.

No le tuve miedo al reto, le tuve miedo a la ignorancia y poca disposición de nuestro entorno. Hubiera querido ofrecerte más pero no pude. Lastimosamente la gente no quiere que se luche contra la ignorancia.

Tus recreos se llenaban de color y alegría, brincando la cuerda y seleccionando a las niñas a las que querías a tú lado. No olvido que un día en la ceremonia, corriste para abrazar a la sargento gritando su nombre, todos soltaron una carcajada y yo moría de la pena… Mis collares y accesorios pasaron a ser también instrumentos propios de personalidad y confección para ti. Quisimos quitar etiquetas. Quisimos tanto y a veces se logra tan poco. Sin embargo, estamos en lucha.

En los festivales bailabas, cantabas y eras tan feliz que te dabas cuenta de pequeños detalles que nadie veía y que los hacías tan propios. No llenamos libros ni libretas, pero llenamos momentos de caritas felices y de pulgar arriba con cada uno de tus logros. Hicimos de lo imposible lo posible. Ideas nos sobraron. Te coronaste y bailaste el vals de primavera con la niña pequeña que elegiste.

Y sabes lo grandioso de la niñez es que no ven la maldad en nada, tienen la sonrisa más trasparente que se pueda imaginar…

Te aprecia.

Tú maestra, Alicia Rodríguez Cueto

Agosto 2019.

Agradecemos a Alicia, no solo por compartir con nosotros la carta que le envió a Leonardo, si no también por ser la increíble maestra y persona que es, por sumarse y volver suya la causa que representa el autismo y la inclusión; esperamos que en el futuro existan más maestros como ella, para que poco a poco dejemos de hablar de inclusión y comencemos a hablar de convivencia.

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